Churros o… ¿qué hace la IA por ti?

Churros o… ¿qué hace la IA por ti?

Los precios suben. Lo notas en las tarifas aéreas, los alimentos, la vivienda… Y sí, también en el contenido de marca. La inflación no solo está en el súper; se ha colado en cómo hablamos y en lo que decimos, afectando seriamente a la autenticidad. Nunca antes fue tan fácil producir material con IA, pero paradójicamente, nunca ha sido tan difícil comunicar algo que tenga valor real y merezca cinco minutos de tu atención.

El fenómeno del Workslop o la fábrica de churros

Crear es facilísimo. Decir algo con sustancia, no tanto. La IA ha puesto una imprenta en cada bolsillo: textos, imágenes y vídeos en segundos. Esto ha dado lugar a un efecto colateral: el workslop o la barra libre en la que todo vale.

  • Contenido que no dice nada: La productividad ha disparado el volumen y hay más artículos y más vídeos que nunca. Correctos, pulcros, bien formados. Pero vacíos. Frases rehechas mil veces. Frases refritas que no aportan sabiduría ni valor diferencial. Cero ideas nuevas.
  • Contenido clonado: Todo suena bien, pero todo suena igual. Si cambias el logo, podría encajar para cualquier marca. 
  • Falta de diferenciación: El marketing se ha transformado en una cadena de montaje. El consumidor ya no sabe si esos contenidos le gustan o si, simplemente, se ha acostumbrado a verlos.

La pérdida de la autenticidad y el español promedio

Hubo un tiempo —no tan lejano— en el que lo auténtico no era una estrategia. Era simplemente lo que había. Las marcas hablaban, la gente escuchaba (o no), y entre medias sucedía algo casi mágico: había confianza.

Hoy, en cambio, vivimos en una especie de parque temático del “parecer”. Todo parece real, todo parece humano, todo parece cercano… Y sin embargo, hay algo que chirría. 

El problema principal no es que la IA escriba mal, sino que escribe en “español promedio».

  • Homogeneización de la voz: Si entrenas con lo que ya existe, acabas sonando como la media. Y la media no enamora a nadie. Más bien diluye la identidad única de las marcas y elimina los matices y la chispa humana. Falta conexión.
  • La trampa de la velocidad:  Crear y publicar en minutos está muy bien… hasta que dejas de pensar. Y sin pensamiento, ni reflexión estratégica no se construyen relaciones ni se genera lealtad.
  • La pérdida de voz de marca: Antes decidir era parte del trabajo de crear contenidos: qué decir, cómo, por qué. Ahora, muchas veces, solo hay que elegir un buen prompt. Y cruzar los dedos.

La consecuencia inmediata es que la autenticidad se erosiona cuando los contenidos son demasiado formales o perfectos, lo que hace que los consumidores terminen preguntándose ¿quién es realmente la marca? Y eso cambia las reglas. Porque cuando todos pueden decirlo todo, lo único que importa es tener algo que decir.

La paradoja de la autenticidad enlatada

Las marcas no son tontas: han detectado que la autenticidad vende. Así que la fabrican. Y ahí empieza el problema: cuanto más intentas parecer auténtico, más se nota que no lo eres. La autenticidad no funciona cuando se convierte en una táctica.

La autenticidad tiene que demostrarse. Tiene que haber coherencia entre lo que dices, lo que haces y lo que eres. 

  1. Espontaneidad guionizada: Se intentan vender historias reales que han sido grabadas en doce tomas o un típico error humano… cuidadosamente ensayado.
  2. El sexto sentido del consumidor: La gente detecta patrones, clichés y fórmulas repetidas. No siempre sabe explicar por qué algo le suena falso… pero lo siente. Y cuando lo siente, se va.
  3. El consumidor ya no es ingenuo (ni paciente). Por eso triunfan formatos como el contenido generado por los usuarios. No es perfecto. Precisamente por eso se percibe como una verdad. Hemos pulido tanto los contenidos, que ahora lo imperfecto se convierte en señal de humanidad. 

La consecuencia: desconfianza y deshumanización

La saturación de contenido fake no solo es estética. Tiene un impacto directo en el negocio:

  • Pérdida de la confianza: La línea entre lo real y lo fabricado es cada vez más fina. Y cuando todo puede ser falso, todo se pone en duda. Tanto que la credibilidad de las marcas está en riesgo existencial. La capacidad de la IA para generar contenido creíble pero falso aumenta el riesgo de que las marcas se vean asociadas, directa o indirectamente, con la desinformación.
  • Ruptura del vínculo emocional: La publicidad conecta personas, pero cuando una parte es un algoritmo, esa conexión casi siempre se rompe.
  • Falta de empatía:  Las herramientas de IA que interactúan directamente con los usuarios a menudo generan rechazo. Suenas correctas pero frías. Los usuarios lo detectan de inmediato.

¿Cómo aplicar todo esto?

La IA es una herramienta increíble. Pero no piensa por ti. Bien usada, puede multiplicar tus posibilidades. Mal usada, puede acabar diluyendo el mensaje de marca. Por eso es importante que tengas en cuenta lo siguiente:

  1. Ten algo que decir: Parece obvio, pero no lo es. Muchas marcas hablan sin tener un punto de vista claro.
  2. Acepta la imperfección: Lo perfecto aburre y resbala. Lo humano conecta.
  3. Coherencia y transparencia antes que apariencia: No importa cómo suenes si lo que haces no encaja con lo que dices. Si dices algo, sostenlo con hechos.
  4. Reduce y mejora para amplificar: Menos contenido. Más criterio. Piezas que estén mejor pensadas. Puedes usar la IA como copiloto, no como piloto, ni sustituto del criterio humano, la voz propia o la intención.
  5. Supervisa: Hace falta edición de verdad para que el tono de la marca se mantenga coherente y auténtico. Algo curioso es que lo fake, ya tiene incluso una estética propia, con bancos de imágenes que parecen sacados del mismo catálogo, textos que suenan bien pero que no transmiten nada. El problema no es que esté mal. Es que no deja rastro. Y en marketing, si no dejas huella, no existes.

Veamos dónde sí suma:

  • Velocidad para explorar ideas: La IA es buenísima para abrir caminos. Te propone ángulos, estructuras, enfoques. No todos sirven, pero acelera el proceso de pensar. Como hacer un brainstorming. 
  • Primeros borradores sin bloqueo: La página en blanco a veces da miedo. Aquí la IA ayuda: te da una base sobre la que trabajar. Luego el criterio humano hace el resto. 
  • Análisis de datos a escala: Puede detectar patrones en comentarios, reseñas o campañas pasadas que son difíciles de detectar a simple vista. No sustituye la intuición, pero la afina. 
  • Personalización eficiente: IA permite ajustar tono, formato o enfoque a distintos públicos sin rehacer todo desde cero. 
  • Automatización de lo repetitivo: Descripciones, FAQs, variaciones de copies… Así liberas tiempo para lo que no se puede delegar: pensar. 
  • Consistencia operativa: Bien entrenada, ayuda a mantener cierto orden en volúmenes grandes de contenido. No define la voz, pero evita que se descontrole. 

Visto lo visto, la ventaja competitiva real no está en automatizar más. Está en llevar bien el volante y asegurarse de tener intención, criterio y emoción. Las marcas que utilicen la IA como motor y reserven la creatividad y el «sabor local» para los humanos, serán las que más destaquen y conecten. Las demás seguirán haciendo churros. 

En Arrontes y Barrera sabemos cómo ayudarte a diferenciar tu marca. Llámanos y te ayudaremos a destacar.