

Storytelling de guerra
En la geopolítica actual, la guerra no se limita a la fuerza militar ni a la diplomacia: se libra también en el terreno de la atención. Ahí es donde el storytelling de guerra lucha por obtener la simpatía y el apoyo de la opinión pública.
Utilizando esta arma de poder estratégico se consigue influir en las sanciones, inversiones, ayudas y alianzas tanto o más que cualquier tratado de defensa. Por eso se construyen tantos relatos y puntos de vista como intereses tienen los países protagonistas.
Utilizaremos como ejemplo el conflicto con Irán, que claramente es una guerra en todo menos en el nombre. EEUU técnicamente no puede llamarlo así, ya que nunca se aprobó una declaración de Guerra en el Congreso. Por eso vemos que se refieren a la guerra con términos como: misión, operación, conflicto y acciones defensivas, a pesar de que son ellos los que han iniciado el ataque.
Vamos a ver cómo se han posicionado los diferentes países en la guerra de Irán:
El storytelling de EE. UU.: “Seguridad Global”
La estrategia narrativa estadounidense, liderada por Donald Trump, se centra en la moralidad de la intervención y en la eficiencia tecnológica, enarbolando la bandera de la seguridad global para evitar un mal mayor.
Puntos clave del relato estadounidense:
- Intervención preventiva necesaria: Presentan la operación Furia Épica como una lucha existencial para eliminar la amenaza nuclear de Irán y su patrocinio al terrorismo. El relato oficial sostiene que la ofensiva es necesaria, legítima e incluso inevitable, como respuesta al eje del mal para evitar la inestabilidad regional, proteger el suministro energético y asegurar las bases militares regionales.
- Éxito militar calculado: El Pentágono, la Casa Blanca y el Comando Central de los Estados Unidos utilizan términos como ataque audaz, precisión estratégica y eliminación para describir la precisión de sus ataques.
- Entusiasmo bélico: Proyectan una imagen de victoria total que potencian con vídeos sobre el poderío militar estadounidense, como si la guerra fuese un meme, un entretenimiento o un videojuego. Donald Trump llegó a decir: “estamos ganando tan fuerte como nunca antes se ha visto”. Sostuvo que Irán “quiere un acuerdo desesperadamente” y presentó la guerra como una operación estadounidense prácticamente ganada.
El storytelling de Israel: “Autodefensa legítima”
Israel se posiciona ante el conflicto con Irán como una democracia liberal bajo asedio constante de un régimen teocrático que busca su destrucción.
Puntos clave de la narrativa israelí:
- El arquetipo de David contra Goliat. A pesar de su superioridad militar, Israel se vende como un estado pequeño y vulnerable amenazado por la vasta extensión y recursos de Irán.
- Amenaza existencial: Sus operaciones, llamadas León Rugiente, se presentan como acciones defensivas proactivas para garantizar la supervivencia de sus ciudadanos frente al régimen de Irán, que busca la eliminación del estado judío.
- Democracia vs Teocracia: Enmarcan el conflicto como una lucha de valores: la libertad democrática frente al radicalismo del régimen chií. Además, todas las acciones han sido realizadas de manera conjunta y planificada con EE. UU., para la prevención de amenazas nucleares y la defensa contra el terrorismo de Estado.
El storytelling de Irán: “Resistencia Soberana”
Para el régimen iraní, el conflicto es una agresión injustificada del imperialismo occidental, por lo que su relato se enmarca en destacar su resistencia, soberanía y unidad nacional buscando movilizar apoyo interno y regional.
Puntos clave de la narrativa de Irán:
- El «Gran Satán» y la entidad sionista: Etiquetan a EE. UU. e Israel como agresores ilegítimos, presentando a EE. UU. como un títere de los intereses israelíes.
- Batalla espiritual: Enmarcan la lucha como una «batalla del fin de los tiempos», donde la victoria moral y espiritual es superior a cualquier derrota militar convencional. El portavoz de las Fuerzas Armadas de Irán, Ebrahim Zolfaghari, aseguró en un discurso que “todas las bases estadounidenses de la región han sido eliminadas” y que los militares de EE.UU. huyeron, reforzando la narrativa de que Teherán no solo está resistiendo, sino poniendo en jaque a Estado Unidos.
- Propaganda contemporánea: Utilizan IA, desinformación y narrativas de “falsa bandera” para exagerar bajas enemigas y glorificar la resistencia nacional, empleando lemas como Quien siembra vientos cosecha tempestades o vídeos como el de este link o este otro que compartimos aquí:
El storytelling de la Unión Europea: «Esta guerra no es nuestra»
La narrativa europea se caracteriza por la fractura interna y la distancia estratégica. No existe un relato único como tal, sino un montón de polirrelatos o narrativas superpuestas que tensionan y debilitan el relato oficial. Aunque Europa intenta salvar el orden internacional frente a las decisiones unilaterales de Washington, tal vez, lo que esté en peligro sea su propia utilidad como proyecto político de paz y bienestar.
Puntos clave del storytelling europeo:
- División de opiniones: Mientras Alemania ha optado por apoyar a sus aliados tradicionales (EE. UU. e Israel), España lidera un discurso de condena, calificando la intervención de injustificada e ilegal, retomando el slogan del No a la guerra.
- Temor al Efecto distracción: Se teme que este conflicto sea una guerra de más que desvíe la atención y los recursos de la prioridad principal: la guerra en Ucrania.
- Defensa del orden: Intentan presentarse como la potencia que busca salvar el derecho internacional frente a la unilateralidad de Washington, tratando de evitar ser arrastrados al conflicto.
El Storytelling del eje CRINK: “Unidad y resistencia”
CRINK es un acrónimo que representa a la alianza informal entre: China, Rusia, Irán y Corea del Norte, en respuesta a las sanciones occidentales. Su relato es de resistencia antihegemónica ante lo que llaman Tiranía de Occidente y el dominio de EE. UU. y sus aliados.
Para ellos, Irán no es un agresor, sino una víctima del imperialismo que ejerce su legítimo derecho a la defensa. Por lo tanto, se trata de una Guerra Justa, prueba de que EE.UU. desprecia la soberanía de las naciones.
- Rusia: Putin utiliza el conflicto de Irán para recuperar la influencia soviética y de la gran Rusia imperial, reforzar su alianza estratégica con China y desviar la presión de sus propios frentes. (Por cierto, tampoco llama guerra ni invasión a su conflicto con Ucrania, sino operación militar especial, puesto que según el relato del Kremlin no hay guerra alguna en marcha).
- Corea del Norte: Ha adoptado un tono agresivo, calificando las acciones de EE. UU. como conducta de gánster y amenazando con intervenir directamente en la guerra en apoyo a Irán.
- China: Se posiciona como el socio estratégico que ofrece estabilidad económica y una alternativa al aislamiento impuesto por las sanciones occidentales.
¿Qué tienen en común todas estas narrativas?
El storytelling de guerra va de posicionarse en una batalla. La estrategia es simple: consiste en seguir el esquema de un guion cinematográfico clásico. Eso sí, con diferentes puestas en escena, que se inspiran tanto en hechos reales, como en un componente de ficción y mitos fundacionales de cada nación.
- Definir el conflicto y a los antagonistas. En el storytelling de guerra siempre hay un villano claro al que batir (los ayatolás, el terrorismo, la OTAN…). Cuando eliges a un enemigo, pasan dos cosas: La gente entiende rápidamente tu historia y la gente decide si está contigo o no. Ahora bien, reducir este choque de narrativas a una lucha entre las democracias contra las autocracias o entre occidente y oriente sería una visión muy reduccionista y un grave error para el desenlace futuro.
- Definir un concepto y unos valores a defender. Toda guerra necesita una bandera simbólica. No se lucha solo contra algo, sino por algo. Por una causa justa (Por ejemplo, Ucrania lucha por su libertad). En cuanto una guerra deja de ser vista como una causa justa se empieza a perder el relato, y seguramente, la guerra.
- Definir al héroe y escenificar el liderazgo. Puede ser una persona, un grupo o una nación entera. El liderazgo se construye con gestos: decisiones difíciles, momentos de vulnerabilidad calculada y, sobre todo, presencia constante. No basta con ser líder, hay que parecerlo y estar presente.
- Definir la victoria. Si no defines qué es ganar, nunca ganarás el relato. La victoria debe ser simple, visual y fácil de reconocer. No siempre es un hecho tangible; muchas veces es una percepción (derrotar al enemigo, restaurar un orden, proteger un valor o simplemente resistir) Porque en el storytelling de guerra, ganar no es solo vencer: es que todos entiendan que has vencido. Ese sería el cierre natural de la historia.
Sin un buen storytelling de guerra que consiga mantenerse en el tiempo, ni la población ni los gobiernos mantendrían su apoyo. Lo mismo sucede con los consumidores. Si quieres construir un buen storytelling para que tus consumidores defiendan tu marca y no la olviden, ponte en contacto con Arrontes y Barrera.





