

Cambios de última hora. Cómo evitar infartos creativos
¿El cliente siempre tiene razón…? Te contamos nuestra experiencia con los cambios infinitos y cómo evitarlos dando un feedback constructivo, centrado en metas y no en gustos personales. Una metodología de trabajo bien definida permite mantener el foco en los objetivos del proyecto y mejorar la colaboración entre cliente y agencia, planificando hasta la improvisación para evitar sustos.
Los cambios de última hora son como una quedada con amigos que se te va de las manos y acaba como un festival con quinientos invitados que no conoces de nada.
Con los cambios no controlados de un proyecto te puede pasar lo mismo. Tiene un nombre: Scope Creep, corrupción del alcance o síndrome del lavadero. Empiezas aceptando algunos cambios y acabas añadiendo nuevas funcionalidades, requisitos o tareas sin ajustar también el presupuesto, el timming o los recursos.
La escena del crimen
Muchas veces nos ha pasado. Estábamos a punto de rematar una campaña. Todo listo. Le das a guardar. Estiras la espalda. Y entonces, suena el teléfono: «Hola, es solo «un cambio rápido», “un ajustito de nada”, «ya que estamos, podríamos…» o un «¿y si le añadimos esto?… Te mando un email.
Pero cuando abres el archivo te encuentras un montón de cicatrices de color rojo y peticiones que contradicen la física. Empiezas a sentir presión en el esternón y te das cuenta que la idea ha sido asesinada.
Nosotros tenemos la papelera llena de cadáveres de ideas. Algunas murieron desangradas porque alguien sintió la necesidad de marcar territorio. Otras por un giro brusco de briefing. En muchas ocasiones, los objetivos de negocio se esfumaron con un “es que a mi mujer no le gusta el verde”. Y muchas más, porque la idea inicial se transformó en una mezcla explosiva que no comunicaba nada a nadie.
¿El cliente siempre tiene razón?
Este lema se le atribuye a Harry Gordon Selfridge, fundador de los grandes almacenes Selfridge’s en Londres a principios del siglo XX. Sin embargo, tampoco se trata de dar un cheque en blanco para el capricho.
Imagínate que el departamento de Finanzas exige ahorro, mientras que Atención al Cliente quiere transmitir exclusividad y lujo. No es cuestión de intentar encajar lo imposible, ni de ponerlo todo. Tampoco es cuestión de gustos personales. Es cuestión de foco, de tener claros los objetivos y de tener una estrategia y una metodología que te lleven a conseguirlos.
En comunicación estratégica, la razón absoluta no existe. Lo que existe es la promesa de valor. No se trata de exigir algo porque sí, sino de recibir lo que se prometió: efectividad, calidad y retorno de inversión.
Cambios buenos vs cambios malos
Tras una petición de cambios suele esconderse una preocupación legítima o una intuición que el cliente no sabe verbalizar. Escuchar y detectar cual es su miedo nos permite asesorarle. No queremos decir con esto que no se puedan hacer cambios. A veces, las correcciones son necesarias y la flexibilidad forma parte de nuestro trabajo. El cliente es el experto en su negocio y la agencia, en la comunicación. Por lo que ambas visiones deben complementarse.
Los pequeños ajustes que se fundamentan en objetivos de marca y realidades operativas son constructivos. Por ejemplo, un: «Necesitamos incluir este campo legal» o «El producto ahora tiene también otro beneficio técnico». Ahora bien, una cosa son los ajustes razonables y otra cambiar el concepto, el formato, el público o hasta la estrategia. Y volver a cambiarlo todo una semana después. Y otras veces, por inseguridad o falta de criterio, nos piden cosas como: «dale un toque», «ponlo más moderno», «que respire más» y otros comentarios bastante ambiguos, que suelen generar un retrabajo infinito.
Por eso insistimos tanto en establecer procesos de aprobación. No es burocracia. Es un mecanismo para evitar cambios constantes y proteger el resultado final.
¿Cómo dar un buen Feedback?
Aquí no vale un «me gusta»o “no me gusta” sino las métricas objetivas. Hay que evaluar si la pieza cumple los objetivos fijados en el briefing. Si una vez explicado el contexto y las razones estratégicas de cada elección, todo encaja. Si la promesa de valor sigue intacta, etc.
| Comentario Subjetivo (El Obstáculo) | Objetivo Medible (La Solución) |
| «No me gusta». | La estética actual no transmite confianza para un público conservador. |
| «Ponlo más moderno». | El estilo visual no conecta con los hábitos de consumo de la Generación Z. |
| «Que tenga más punch». | La jerarquía visual del call to action es débil; necesitamos que resalte. |
| «No me convence el color». | El tono se solapa con la paleta cromática de nuestro competidor principal. |
| «Hazlo más grande». | La legibilidad en dispositivos móviles está comprometida. |
| «Que sea más elegante». | El tono de comunicación actual es demasiado informal para el posicionamiento Premium. |
Nosotros planificamos hasta la improvisación. La única forma de evitar que nos hagan un Buzz Lightyear hasta el infinito y más allá es dando en el clavo a la primera. Para eso hay que saber dónde está el clavo. Así lo hacemos en Arrontes y Barera:
- El autodiagnóstico: Ayuda a definir lo que quieres y por qué. Alguna que otra vez hemos escuchado un “Lo sabré cuando lo vea” que podría traducirse como un “No tengo ni idea de lo que quiero”. Por eso hay que centrarse en la meta. No queremos tener que adivinar lo que te hará feliz, queremos pensar estratégicamente en la forma de alcanzar los objetivos del proyecto.
- Asignar roles claros: Para evitar que el feedback se convierta en una bola de nieve, es vital asignar roles. Alguien debe tener la última palabra. Si opinan otros departamentos, se corre el riesgo de morir por parálisis por análisis.
- Metodología: Nosotros no empezamos por el diseño ni por la creatividad, sino por la estrategia. Trabajamos con un modelo propio que evita las decisiones estéticas sin base.
- Definición de hecho: Una tarea termina cuando cumple con la lista de verificación pactada. Trabajar con un Producto Mínimo Viable (MVP) y establecer una «Definition of Done» (DoD) evita añadir extras no solicitados.
Puedes ver más ejemplos de cómo dar un buen feedback aquí.





